martes, 31 de marzo de 2009

La quema de libros en el "Socialismo del Siglo XXI"


En papel toilette


Que el teniente (r) Diosdado Cabello haya convertido en fogata 62.262 libros de las bibliotecas del estado Miranda, en sus tiempos de gobernador, entre 2007 y 2008, y los vendiera como "pulpa de papel", nos remite a las piras medievales cuando la Santa Inquisición quemaba los papeles que consideraba heréticos. En aquellos tiempos operaba el fanatismo religioso. Lo que ha sucedido hoy en Miranda es producto de la ignorancia.

Siete Días publica este domingo un rotundo reportaje de Laura Helena Castillo, titulado "La destrucción de la cultura". Ningún venezolano puede ser indiferente ante esta tragedia. La destrucción de libros para convertirlos en papel higiénico fue decidida por uno de los prohombres de la revolución bolivariana, la mano derecha de Hugo Chávez, su sombra y el brazo ejecutor de sus deseos.

Salvando la distancias, es un signo que nos remite a aquel general español que atronó al mundo con su grito bárbaro de "Muera la inteligencia". Ese es el precedente de esta "Misión Cabello", del ex gobernador del estado que lleva el nombre del Precursor Francisco de Miranda, el hombre que más amaba los libros. Pero Diosdado decidió dejar calva la cultura. Con razón lo odia Tarek Wiliams Saab, en Anzoátegui.

Tristes y deplorables circunstancias son estas en las que un gobernador y hoy ministro manda a quemar libros: 62.262, según cifras registradas. No se entiende que un militar actúe de esta manera. El Estado invierte grandes sumas para educar a sus filas castrenses. Convendría preguntar ¿qué ha sucedido con las academias militares? Esto es penoso, pero no menos lo es el silencio de los intelectuales, de los escritores y poetas de palomitas sabaneras (que vivieron y chuparon de la cuarta), hoy al servicio de la revolución que desde la Casa de Bello, Monte Ávila, la revista Imagen, la Biblioteca Ayacucho, cohonestan ultrajes de esta naturaleza.

¿Es que están de acuerdo, acaso, con que se destruya el gran legado de la cultura? ¿Saben, por fortuna, que sus propios libros se convirtieron también en papel higiénico? ¿Qué los obliga a tan escandaloso silencio? ¿Qué riesgo comporta abogar por la preservación de la cultura, si se pertenece a su mundo? Y si comportara alguno, ¿no creen que valdría la pena? Desgraciados tiempos para la cultura cuando la propia Biblioteca Nacional está convertida en anfiteatro político, donde los muros se tapizan con retratos de Marx, Ché Guevara, Mao y Fidel Castro, y donde quien dicta órdenes es el colectivo La Piedrita.

Es trágico leer estas historias y oír la confesión de quienes convierten libros en papel toilette: "Nos traen los libros y los rompemos para sacarles la pega y la portada. Seleccionamos el material, lo embalamos y lo mandamos al molino". Entre estos libros estaban las Obras Completas de Rómulo Gallegos, editadas por Aguilar en Madrid en 1959. Siete Días concluye: "A esa empresa devoradora de letras llevaron los libros que sacaron de las bibliotecas mirandinas". ¡Ahí tenemos la otra cara de la Misión Robinson!


El Nacional
Editorial



Fahrenheit 451

Fahrenheit 451 es el título de una novela distópica publicada en 1953, cuyo autor es Ray Bradbury. El término "Fahrenheit 451" hace referencia a la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde (equivale a 233º C).

Trama


Guy Montag es un bombero que no se dedica a apagar incendios. En la sociedad imaginada por la novela, de caracter distópico, los bomberos tienen la misión de quemar libros ya que, según su gobierno, leer impide ser felices porque llena de angustia; al leer, los hombres empiezan a ser diferentes cuando deben ser iguales, el cual es el objetivo del gobierno, que vela por que los ciudadanos sean felices para que así no cuestionen sus acciones y los ciudadanos rindan en sus labores. Al principio de la novela el país de Montag esta al borde de la guerra.

Montag conoce a una muchacha de 17 años, Clarisse McClellan, quien le cuenta que a ella y a su familia los tachan de "antisociales" porque formulan preguntas, en lugar de que su entorno las pregunte y las respondan ellos mismos. Al principio, Montag la tacha de loca, pero es esa joven la que empieza a generar en Montag la duda sobre si verdaderamente es feliz además de ejercer en el otro efecto, que despierta la curiosidad de Montag acerca de entender. Más tarde se le da a entender a Montag que la chica murió atropellada por un automóvil.

El jefe de Montag, Beatty, le dice que los libros sólo sirven para hacer sentir mal a las personas. Es un hombre astuto que sigue los ideales utópicos del gobierno, confiando plenamente en el sistema que rige a toda la sociedad.

Montag acude a un incendio en el que había que quemar una casa de una mujer anciana que tenía una biblioteca. Antes de echar el petróleo, Montag toma un libro y se lo lleva escondido. La vieja no sólo se rehúsa salir de su casa, sino que es ella misma quien le prende fuego con una cerilla. Esto impacta más a Montag y le hace pensar en cuanto han de valer los ideales por los que lucha aquella gente, cosa que evidentemente aumenta su curiosidad.


http://es.wikipedia.org/wiki/Fahrenheit_451