jueves, 8 de octubre de 2009

Chávez: la pusiste otra vez


El miércoles…el viernes, no mejor el jueves, pero no todas… de a poquito. Esta vaina da risa. Tiene un año hablando de medidas económicas, tres semanas diciendo que ya las va a anunciar, el domingo afirmaron que las comenzarían a decir el miércoles y ahora dice que será el jueves. Estará esperando que gane la Vino Tinto para mejorar el ambiente. Primero nos explicó que estábamos blindados, después nos anunció cuarenta medidas, a la semana corrigió para decir que serían cincuenta y seis. Si esta inconsistencia es la que se ve por fuera, no quiero pensar en la que llevan puertas adentro. No dan pie en bola. Chávez, la está poniendo al demostrar esta sostenida ineficacia.

Ayer subastaron cinco mil millones de dólares en deuda, en un intento -así lo anunciaron- de bajar la paridad cambiaria de la debilitada moneda patriota. Sólo ellos entienden la estrategia de reparto y sólo ellos se beneficiaran de los diferenciales que están contenidos en esas poco transparentes asignaciones, siguiendo reglas que nadie entiende. Si la intención es proveer a las empresas de divisas, lo hicieron bien mal llenando a particulares de billetes verdes que ahora irán al mercado con una ganancia para sus tenedores. Más cuchillo para su garganta, más endeudamiento para el país y más fuga de divisas disfrazada bajo una figura perversa que usan los socialistas de bolsillo para teñirse de verde.

Nuestro bolívar seguirá devaluándose frente al dólar, pues la relación de valor esta estrictamente ligada a la producción, a la capacidad de generar divisas extrayendo petróleo, a la posibilidad de mejorar las exportaciones de la industria básica de Guayana, a la noción de seguridad jurídica que atraiga inversiones, al cese de la regaladera de plata a otras naciones, hecho que atenta contra nuestras reservas, a la paz social y a la construcción de una nación que evite que su juventud emigre a otros países. Una subasta de bonos es un tente allá, que dura menos que un bizcocho en la puerta de una escuela y que no tiene capacidad alguna para fijar la paridad de nuestra moneda. Chávez, la sigues poniendo.

Los estudiantes, los sindicalistas, las madres del barrio, los obreros de la industrias quebradas, los que perdieron su nevera en un apagón de energía, los que hoy no tienen agua, los peones de las fincas que dejaron de producir, los que perdieron su futuro en empresas que tomadas por el estado, dejaron de ser un lugar digno de trabajo, los que engañados por la posibilidad de un futuro mejor, apostaron a esta fallida revolución que no acierta un camino para construir un país mejor. Todos ellos levantan su voz para hacerte saber que la pusiste otra vez, de nuevo.

No bastarán las veinticuatro horas del domingo para que continúes contando cuentos de la morrocoya, de tu pasado en Barinas, de tus sueños frustrados de pelotero. Nada de eso impresiona a estas alturas del partido. Los cuentos sirven para llenar libros. El pueblo espera, diez años después, por algo más que cuentos y promesas. Acabaste con el dinero, acabaste con el país, con la paz, con los recursos, en la búsqueda inútil de tu particular sueño de convertirte en un líder mundial. Primero se triunfa en casa, para luego triunfar del lado de afuera. Sabes algo: Lula Da Silva llevó al Brasil a la gloria en menos de seis años de gobierno. Tú llevas más de diez gobernado miserias y la sigues poniendo.