miércoles, 7 de octubre de 2009

Los ministros Giordani y Rodriguez merecen ser guindados por las bolas (si tuvieran pelotas, pero no tienen)


José Guerra expone en su columna de hoy en Tal Cual, las posibles medidas económicas que ejecutará el Gobierno a corto plazo y fustiga las acciones emprendidas por los ministros de Planificación Jorge Giordani y el de Finanzas Alí Rodríguez durante su gestión.

Esta es su columna completa:

Quienes resulten beneficiarios de la adjudicación de los bonos emitidos por la República Bolivariana de Venezuela en reciente colocación, conjuntamente con los bancos comerciales, casas de bolsa y sociedades de corretaje, deberían apartar una fracción modesta de las ganancias obtenidas para constituir un fondo y con él hacerle par de estatuas en mármol para que se conserve en el tiempo, y erigir esas pesadas piezas de escultura en los más alto de la ciudad de Caracas como tributo a los ministros de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani y Alí Rodríguez, con la siguiente inscripción: “Gracias señores por los servicios prestados en el engrandecimiento de nuestro patrimonio personal y empresarial”.

Y es que luego de estar zigzagueando con el anuncio de unas ya desgastadas cincuenta y cuatro medidas a ser planteadas por el presidente Chávez, todo se ha reducido hasta los momentos a inundar el mercado con divisas con el objeto de bajar transitoriamente la cotización del dólar permuta. Con ello se vuelve a una situación similar a la de comienzos de 2008 cuando a fuerza de notas estructuradas y bonos argentinos, el ex ministro de Finanzas, Rafael Isea bajó la cotización del dólar paralelo hasta Bs.F. 3,60 por dólar en febrero de ese año, para luego volver a repuntar el precio de la divisa, lo que se tradujo en fabulosas ganancias para quienes aprovecharon la ganga.

Ha sido errática la política que ha seguido el gobierno para la gestión del mercado paralelo de divisas. Al principio negaron la existencia de ese mercado y llegaron a prohibir su mención pública con penas para quienes lo hicieran, para posteriormente legalizarlo mediante la subasta de un conjunto de títulos valores durante las gestiones ministeriales de Merentes, Cabeza e Isea. La realidad es que ha sido el propio gobierno quien ha bautizado al mercado paralelo con colocaciones de bonos de forma irregular, empleando para ello a la todera Pdvsa.

Con el lanzamiento de los bonos con vencimiento en diez y quince años, con rendimientos atractivos, aceptaron los venezolanos gustosamente la invitación del gobierno a sacar sus capitales de Venezuela, cuya contrapartida es el aumento vertiginoso del endeudamiento público pagadero en los años venideros a costa de recortar el gasto en salud, educación e infraestructura. Con alta probabilidad, al final la situación va a ser que el precio del dólar va a repuntar de nuevo, el país verá incrementados sus pasivos en moneda extranjera y quienes compraron los bonos a una tasa de Bs.F. 4,70 por dólar obtendrán una ganancia sustantiva cuando el precio del billete verde vuelva a escalar.

La razón de fondo de esto obedece a que las políticas y la ideología que siguen ciegamente el gobierno no crean confianza en el bolívar. El hecho de que la oferta de bonos haya sido de US$ 3.000 millones y que la demanda exceda de US$ 12.000 millones, al denotar un apetito insaciable por las divisas también expresa que los venezolanos les interesa poco la tenencia de la moneda nacional y que más bien prefieren otros activos.

En este contexto, la intervención en el mercado cambiario con emisiones de deuda es la peor opción porque al aumentar el endeudamiento se compromete la solvencia fiscal a futuro y además el mercado se acostumbra a la deuda y cuando ésta no se puede emitir en los términos que resulten atractivos para los inversionistas tendrán que aumentar los rendimientos. De esta manera subirá la tasa de interés, lo que deterioraría todavía más la posición fiscal del país.

La estabilización del mercado cambiario en Venezuela está primada por el cambio de la política económica, la restauración de la confianza y por el fortalecimiento institucional del BCV, ente que debería tener la rectoría en el manejo de la política cambiaria mediante un suministro de divisas regular y oportuno al mercado. Se está frente a un gobierno entumecido e irresoluto en materia económica que amaga con medidas pero que no las materializa porque su única y exclusiva apuesta es que ocurra un suceso favorable en el contexto internacional que haga rebrotar los precios del petróleo. De esta manera se puede dirigir un casino pero no un país cuando el azar sustituye el buen juicio en diseño de las políticas públicas.


José Guerra
Tal Cual
Monumento a Giordani y Rodríguez