lunes, 22 de septiembre de 2008

"Hay que evitar que fabriquen expedientes con lo del golpe"


Entrevista a Ismael García

El parlamentario deplora que la Asamblea Nacional no investigue la corrupción del maletín y de las notas estructuradas. Se pregunta quién autorizó al Presidente para darse un grado de general en jefe y crear seis zonas militares: "Creó una fuerza y un grado para confiscarle el poder a los ciudadanos"

–¿Podemos apoya un Golpe de Estado?
–Los únicos golpes que acompañamos son el desayuno, el almuerzo y la cena. Los tres golpes pa´ los pobres. La gente rechaza cualquier salida de fuerza, venga de donde venga, incluido el golpe que el Presidente –con todas las fuerzas, económicas, militares y desde el Estado– trató de darle a la Constitución el 2-D. Si alguien piensa en salidas violentas, es una ínfima minoría y no tendría éxito. El camino siempre es el democrático y todos vamos por él para salir de esta pesadilla.

–¿Son falsos la desestabilización y el magnicidio?
–El Gobierno denunció ese asunto pero, en lugar de hacer una investigación seria, excluyó en la Asamblea Nacional a factores disidentes. La comisión especial que, para ellos, es de la verdad, está integrada por quienes son absolutamente incondicionales a la verdad que quieran construir.

–Cilia Flores teme que Podemos pase información a la oposición.
–Ella es víctima del acorralamiento y responde con violencia, con autoritarismo para descalificar las posiciones nuestras.

¿No protege a Globovisión? El PSUV lo acusa de ser empleado de Ravell.
–Podemos propuso que citaran a Miguel Henrique Otero, a Alberto Federico Ravell, a Pablo Medina...

–Earle Herrera dijo que no darían tribuna a delincuentes, sino cárcel.
–Antes creía que esas personas eran más serias. Hoy veo en el Parlamento puros ventrílocuos. La Asamblea es la oficina legislativa de Miraflores. No discuten soluciones o piden rectificaciones al Gobierno. Les irrita, por ejemplo, investigar el caso del maletín, que involucra a altísimos funcionarios del Gobierno; a candidatos como Jorge Rodríguez, con su carita de `yo no fui’; al ministro Tarek El Aissami, a Ramón Rodríguez Chacín, al presidente de Pdvsa, entre otros.

–¿No es un montaje para afectar al Gobierno?
–¿Qué les cuesta investigar? Hagámoslo. Esa es la manera de probar si es mentira. ¿Por qué se niegan? Quien no la debe, no la teme. Todas las semanas aprueban cualquier bolsería, no se discuten temas importantes, como el maletín y las notas estructuradas. Eso debe investigarse para explicarle al país cuál es la pérdida con esos papeles, que no valen nada. El Presidente dice que la caída financiera en Estados Unidos no nos afecta, pero el ex ministro Rafael Isea es acusado de estar en negocios con esas notas.

–¿El Parlamento encubre la corrupción?
–Ha sido silente. Niega total y absolutamente el debate.

–¿A quiénes protegen?
–En Venezuela, el velo de lo que llaman revolución se cae y pronto se conocerán. El Gobierno no puede esconder la corrupción, la ineficacia en vivienda, en salud, a pesar de lo positivo que es Barrio Adentro. La corrupción en Pdvsa es inaudita. ¿Cuál es la diferencia entre la revolución cubana y la venezolana? Los dirigentes del Partido Comunista de Cuba vivieron con el pueblo; aquí los revolucionarios son unos magnates. Unos poderosos. Ricos. Viven protegidos. Quienes estuvieron conmigo, eran humildes, accesibles. Yo viajé con uno de ellos –no voy a decir su nombre– y le regalé una chaquetica; hoy es un magnate.

–¿Quiénes son?
–El pueblo sabe quiénes tienen Hummer y son nuevos potentados. Esto no es una revolución. Es el embuste, la estafa más grande de la historia, no sólo por la ineficacia, sino por la perversión de los valores y el atropello a quienes piensan distinto.

–¿Chávez es un corrupto?
–Ese capítulo lo dejo hasta allí. En el Gobierno hay cosas gravísimas y no sé por qué el Parlamento, la Contraloría y los tribunales no investigan.

–¿Cree que hay un plan para callar a la disidencia?
–Cuando los gobernantes quieren imponer modelos, sin talantes democráticos, fabrican fantasmas, enemigos internos y externos para perseguirlos. Echan sobre ellos la responsabilidad de lo malo.

Construyen estatuas y pretenden borrar la historia. Soy un hombre de izquierda y pienso que los cambios deben darse como ocurren en el mundo civilizado, con respeto a las normas establecidas en el proyecto de vida que son las constituciones. En Venezuela, al contrario, se cierran los caminos. Allí están las inhabilitaciones. No se usan para sancionar a los corruptos, sino para castigar o meter preso al adversario. Las persecuciones, la fabricación de expedientes estará a la orden del día para callar a la disidencia. A Podemos le preocupa el caso del Golpe y del magnicidio; queremos que se investigue de verdad y evitar que se fabriquen cosas o se inventen expedientes.

–José Vicente Rangel señaló que los militares delataron a civiles.
–Si eso es así, sería malo. Por ejemplo, si a un toro se le deja la puerta abierta, no enfrenta al torero, pero si se encierra a un gato y le dan correazos, puede sacarte los ojos.

–¿La oposición dejará de lado las críticas a las 26 leyes de la Habilitante?
–No. Podemos sostiene que la Constitución es el único proyecto del país y, como tal, debe defenderse. No es Chávez o el programa de gobierno del PSUV. Con esas leyes pasó como Pedro Carmona Estanca, cuando se juramentó con un papel en la mano.

–Explíquese.
–Se desconoció a las instituciones. ¿Quién autorizó al Presidente para ponerse un grado de general en jefe y ascender a militares? Eso viola la Constitución. Creó una fuerza y un grado para confiscarle el poder a los ciudadanos. ¿Quién lo autorizó para cambiar la geometría del poder? Creó seis zonas territoriales-militares, que tendrán todo el poder económico del mundo, y los gobernadores y alcaldes simplemente quedarán para rendirle cuentas a los mayores generales.

–¿Significa que los civiles serán mandados por militares?
–Eso se llama miedo. Eso es un modelo que confisca el poder al pueblo. Chávez habla a favor de los pobres pero, por el contrario, les quita poderes. Por ejemplo, los consejos comunales pasan a ser órganos del Estado y no entes de participación como tienen que ser. Eso es un intento del Presidente por desconocer los referendos. Por eso dice que las consultas no son vinculantes. El 2-D, Chávez se caló a la gente, pero no aceptó la decisión. Frente a esa conducta, violatoria de la Constitución, el Estado se convierte en subversivo. No respeta la carta magna y con la fuerza militar, con la fuerza económica pretende imponerse. Las constituciones son para limitar el poder. El artículo 5 señala que la soberanía reside en el pueblo y que sólo es transferible con el voto. Ese principio fundamental fue violado. Se lo pasó Chávez por el paltó.

–¿Y con los votos de 2006 no tenía carta abierta para aplicar el socialismo?
–Él tenía carta abierta, pero para desarrollar un programa de gobierno dentro de la Constitución. Sólo con una constituyente es posible cambiar las reglas y eso no está planteado. En cambio, sí que el Gobierno termine su gestión, que se elijan a los alcaldes, a los gobernadores. La tarea es decirle no a esas leyes porque, prácticamente, a partir del 23 de noviembre el país entrará en una etapa difícil y peligrosa, de grandes conflictos sociales. La sociedad democrática no aceptará que el jefe del Estado imponga y viole la carta magna. El Presidente recurrirá a una fachada democrática, al estilo de Bielorrusia y, para eso, necesitará de unos cómplices. ¿Quiénes? Los candidatos del PSUV, que dirán: yes, men. Si ganan, facilitarían, como Juan Barreto en Caracas, la entrega de todo.

Con una pistola en la cabeza todos ceden.

–¿Los militares saldrían a reprimir?

–No habrá guerra; pero sí un gran terremoto electoral, la gran rebelión del silencio. La gente saldrá a votar masivamente contra esos candidatos que no presentan sus caras, sino que hacen campaña con el Presidente y con el PSUV.

El Nacional
Hernán Lugo-García