lunes, 1 de septiembre de 2008

¡MOSCATEL!


En este asunto de la Ley de Telecomunicaciones hay gato encerrado. El Presidente no negó su existencia, simplemente dijo que por la Habilitante él no había enviado nada y que desde la AN se había informado que allí no reposaba ningún proyecto en ese sentido; efectivamente, un diputado oficialista había negado enfáticamente tal especie. Pero, la ministra de Telecomunicaciones e Informática, Socorro Hernández, afirmó, por su lado, que, efectivamente, sí existe la tal ley, pero como "borrador" o "papel de trabajo". Lo extraño es que la Sala Constitucional dio por recibido ese proyecto de ley a los fines de pronunciarse sobre su constitucionalidad, puesto que se trataría de una Ley Orgánica.

¿Cómo puede recibir la Sala Constitucional un mero "borrador" de ley? Aunque en un país donde la diferencia entre el gobierno y el hampa organizada es que esta última está organizada, todo es posible.

Alguien está jugando gallo muerto.

De allí que lo prudente es continuar echando un vistazo a ese "proyecto", "borrador" o "papel de trabajo", porque con estos reyes del madrugonazo que nos gobiernan nunca se sabe. El documento tiene todo el empaque de ser oficial.

Y, en definitiva, ¿por qué no? Todo lo que aparece consagrado en esa ley corresponde a la filosofía estatizante, represiva y protototalitaria que exhibe el régimen, sobre todo por boca de su primer locutor. ¿Puede extrañarnos que el espíritu de control social expresado en la reforma constitucional se manifieste en los artículos que impondrían el control sobre internet? ¿Puede extrañarnos que un régimen que ha hecho del control de precios y de la regulación el alfa y omega de su inepta "política económica", pretenda fijar precios en telefonía básica y regular casi hasta llevar a la asfixia al resto del sector, arrogándose la potestad de establecer precios en los distintos servicios, cuando lo considere necesario? Es lo que ha venido haciendo en toda la economía. ¿Por qué habría de excluir a las telecomunicaciones de su plan de destrucción nacional? ¿Qué de raro tiene que el régimen pretenda dotarse de la facultad de suspender la transmisión de comunicaciones cursadas por cualquier medio, "cuando así lo exija el orden público, la seguridad o los intereses de la nación", a pesar de que la Constitución prohíbe expresamente la suspensión de la libertad de información incluso en estados de excepción? Ya sabemos a qué le sabe la Constitución al Presidente.

Bueno es que se aclare definitivamente cuál es el status de esa Ley de Telecomunicaciones porque, hasta nuevo aviso, debemos considerarla como una guillotina que pende sobre nuestras cabezas.

TalCual
Teodoro Petkoff