domingo, 20 de julio de 2008

Corte de los milagros en cotorra portátil


Aunque sin hacer jamás la larga marcha de Mao, ni de frente ni de lao, el pobre Rey Cotorra estaba mamao. Quizá porque tenía todas las virtudes que a los súbditos disgustaban, y ninguno de los vicios que admiraban. De discurso en discurso como único recurso, perdía el curso, rematando las pocas fuerzas de su ingenio, enterrando todo el genio del decenio y abortando todo sueño con su pobre desempeño. Ignoraba que su modesta personita tenía mucho con qué ser modestica, y las llamas del Averno lo envolvían en un terno pret-a-porter, un termo de calumnias y malicias pelabolicias, sin brisas de caricias. Sus partos gestológicos y verbóreos eran sólo patológicos y peorróreos, malditos y chirriquiticos, desafíos antipíos, tramas de oropel del mal que habita en él.

Se creía que nunca había matado, pero leía obituarios con placer. Perdida la posibilidad de hablar claro, adoptaba y adaptaba lo malediciente, brujuleándolo entredientes, anti-verazmente, con fuentes indecentes en todo delincuentes, aptas para la disimulación sin enmiendas doctas en razón, y confundiendo el errar de los hombres sin clavos con el herrado de bestias y esclavos. Y como jamás había escuchado una palabra que no lo enviara al diccionario, sus sueños eran sólo burlas de la fantasía, ocio del alma en negocio, donde ya no cabía la verdad por no tener noticia cierta de las cosas, y se le aparecían como horrorosas. Sin Dios, tampoco había Ángel de la Guarda que lo guiara hacia la paz y, ¡pobrecito Cotorrín!, creía que las grandes soluciones eran grandes cotorramentazones.

No era el Infierno Cotorrocuica un lugar favorecido de la naturaleza por algún sosiego amable, ya que aquí la vista no podía entretenerse sin malicia, no platicaban las fuentes entre las guijas y las hojas de los árboles, donde algún pajarillo agradeciese con su canto la abundancia de armonía. No, aquí había un Tétrico Espantapájaros cultivando la codicia y creando caminos que sólo conducían a la Corte de los Milagros, centro de operaciones patrocinado por las Empresas Ojosbel, la Banca Yessir y el barril sin fondo de la Tetavesa Real, presidida por Larguibelo, Príncipe de Oronegro. Era este un dramático lugar, mágico para Cotorrín, donde la pobreza de toda índole estaba en armonía con la realidad de su cerebro calamitoso y circense, ya que sus personajes pintorescamente empobrecidos también le salían respondones, aunque con la ventaja de que ahí él no podía hablar, siendo como era de tan altas alcurnias heráldicas y todo, y todo siendo su Familia Real que andaba por todas partes vomitándole a la gente las esplendorosas fosforescencias de una sangre tan azul sin competencias.

En esta Corte florecían las llamas iluminando a la gente entre abrojos, asperezas y malos pasos, gente arreada trabajosamente y que iba dejando el pellejo, los brazos, las cabezas y los pies, perdiendo el color y enflaquecidas. Aquí no se iba hacia atrás ni hacia adelante, y era como estar en una paila de fritangas con tizones coloraditos que escupían chispas de fuego para alimentar otros fogones cotorrolaringólogos donde se comían unos a otros, sirviéndose la especialidad de sus puntas traseras en regias tascas y en areperas que habían sustituido la "reinapepiada" por el "reypepiao" relleno con colgajos bolíferos achicharronados. Era sin duda una Corte dantesca.

MULTIPLICATORIUS EL MENDIGO
(Irguiéndose en uno de los puestos de trabajo pedigüeños ahora consolidados abundantemente tras ser donados por Cotorrín en gesto máximo de bienestar social para su Reino de Capitalis Diminutio)

¿Y qué más esperaban pues? Aquí no hay más que comernos los unos a los otros. ¿Es que no ven, camaradas, que este es el camino para la restauración de la moral, de la virtud, de la justicia y de la sabiduría ideológico-cheverona? Bueno, está bien pues: es realmente un funeral, chimbo , pero "él", el propio, nos envió una linda cartica donde nos participó que "él" lo aprobada así como lo ven.

¡Caso cerrado, Grissom, se acabó, perro to the caguing y a otra cosa mariposa! También nos dijo "él" que este es el camino de la vida, un partir que es nacer, un vivir que es caminar contra el universo mundo que está en venta por culpa de amazon.cómetela, donde la larga jornada va de la peste a la gloria, o viceversa. Así nos lo dice "él" en la copia de sus discursos que nos envía despezcuezadamente, y que nosotros no perdemos el tiempo en leer. Porque esta Corte está clara, panitas: "él" es la única lumbrera intergaláctica que puede amontonar la más grande cantidad de palabras para exponer la más pequeña de las ideas. Y eso no es cualquier pelo cular.

DON PIPITO EL RECOGELATAS
(Estirándose en una de las camas de cartón, también donadas por Cotorrón y multiplicadas en fila para competir junto a los grandes y pequeños hoteles turísticos, capitalistas y sabanetistas)

Eso de caminar, Multiplicatorius, puede ser muy lindo y rabolucionario, pero yo agradezco más cuando "él" nos manda los guardaespaldas, los choferes y las Hummer para que nos desplacemos con tranquilidad. Carache: no pierde el tiempo el hombre para complacernos, ¡y con los peligros de la calle hoy en día! Así no tenemos que responderle a la prensa las preguntas que hacen por curiosidad y no por provecho. Por eso yo me identifico con "él", Vuesaexcremencia: "él" no tiene enemigos, aunque es intensamente odiado por sus amigos. Y yo sé por qué lo digo: el otro día me llamó por el celular y me dijo: "Don Pipito, le estoy enviando con el chófer un par de entradas para el estreno esta noche de la ópera 'La Historia de mi Vida', que estoy protagonizando en el Teatro Madre Teresa Cotorreña. Y trae un amigo, si lo tienes…"

BARATIÑA LA PROSTITUTA
(Complementando todo su atavío oficial, impregnado de calcomanías y chapitas que proyectan a la clientela los gestos y poses trascendentales de Cotorrín, se coloca una boina de coquette hecha a imagen y semejanza de la verruga gloriosa, ahora enrrojecida como furúnculo que retarda la explosión)

Qué casualidad, Don Pipito, a mí también me invitó para esa primera noche de estreno, pero yo le dije que iría la segunda, si había una… Porque, miiiija, esos montajes monárquicos son un horror endoexógeno, mueren al nacer y no se repiten. Son como las caras de susto y espanto de los entrevistadores y animadores del Canal Pus Plus: ¡aterrorizadas y aterrorizantes! ¿De qué Chimbolandia sacarán tanta tristeza amateur, campeonas del Pus-silanimismo? Pero al caso, te cuento: Cotorrín vino a buscarme después del estreno ese. ¡Pasé una noche perfectamente maravillosa! ¡Pero no fue esa! ¡Ni con "él"! Imagínate por qué. Y anoche me llamó en la madrugada para disculparse, como siempre. ¿Y sabes qué le dije? "Me siento tan miserable sin tí, que es casi tanto como si estuvieras conmigo…"

PARCHITA EL PARGOLETA
(Retocándose la verruguita para que parezca un lunarcito y empujando hacia abajo el botincito para que se note su ausencia)

¡Ay pero ustedes sí son tropezonas y zancadilleras, por eso es que el turismo no camina en este país! ¿Acaso trabajan para los Yessir, y el que ahora va cual candidato pálcerro, a conocerlo? Son tan secas y poco entretenidas que me ablandan las lágrimas, y hasta el peazitoépirulín, que ya ni melcocha es. ¡Pero a mí me encanta ver sus recules! ¡Amo todo reculeo! No olvido que fueron ellos quienes me quitaron la virginidad, ambas de ellas para más déle, porque yo soy bifásica mi amor. Y me encanta estar parada toda reverenda ahí en la esquina cuando llegan ansiosos. ¡Son como una caravana en oropel: qué coches, qué carrozas, qué joyas, qué galas y libreas, qué bates quebraos, qué supermanes, qué maletines! ¡Y yo chillando como para que me escuchen los marcianos en el planeta rojo y más allá: uuuuhhhh aaaahhh venganchepacáaaa! Y por dentro pienso mi amor, filósofa que soy: dime con quién andas y diréte quién eres. Y con ellos, ya no soy una pobre loca balurda más, mi cielo, cero Parchita de segunda mesa.

El hueso cóccico de la bailarina se me derrite, los piecesitos se me deslizan como sobre hielo hasta topar -y que me topen- con sus topómetros, pasándome de unos a otros por sus infinitos bailes, fiestas, juegos, saraos, peloteos, webarios del webeo, extracciones e introducciones; todo orgías dionisíacas materialistas del sabanetismo 01, todos luciendo diamantes en los cielos de sus ojos, como los Beatles, aaahhh… Aunque me hacen sentir un poco embarazada por las burras médicas importadas y embabaláas, las barbas engargajadas de sus letrados, la escuadra de jueces en sandeces de heces; todo un batallón de cotorroco-rectores graduados de ponzoñas tras estudiar para tósigos. Sin embargo, todos gritan: "¡El Rey Cotorra es un macho que se hizo a sí mismo y adora a su creador!"

BORRACHIVIRIS EL BARRENDERO
(Destrozando el logo del carrito de limpieza y quitándose la camiseta propagandizada, lanza la cachucha en rojiza indignación)

¡Pero bueno qué gritadera es esa jic qué vaina es!, jic, ¿tampoco puede uno echarse un traguito en paz sin el disfraz entre escobazo y escobazo y en código embarrado?, jic jic, yo no pedí este trabajo a mí me buscaron, jic, allá en el Bar Qué Lindo, para una cooperativa y vaina, jic jic, y el mismo burgomaesberga me lo dijo: jic: no más empresas de la CIA que sepan barrer con gente entrenada y en nómina, escoba pálpueblo jic, basura fuiste y en basura te convertirás, gran plan de empleo, jic jic achús, y aquí tiene su arepita, una mandarina, las bolsas negras y este poco de pipotes verdes pá-repartí la jediondez en cada esquina, con loguito del centro cultural La Estancia y todo, jic, y con 20 en filita junto al Gran Café pamejorá el aroma del guayoyito ahí, achús achús, y yo le dije vamoaechálebola burgoberga, qué es una raya más pauntigre, jic-chús achús-jic, pero este es un trabajo peligroso también jic jic, es de ver las crueldades sufridas con la lechigada de taberneros derramando lágrimas como agua paqueuno resbale y dé culazos patasarriba, jic, mucha burla y heces burgovaina patapáse oidos y narices y desvanecer por coces persuadidos de mojones, jip jop y regatoneo incluido, docto papa… ¡Y tú también Cotorrín: me acabo de enterar de tu enfermedad: esperemos que no sea nada trivial! ¡Jic Jip Jurrá: pata, jediondismo y peste, achús!

CARIDAD LA MONJITA PIADOSA
(Expiando en la Corte el pecado de haber sido noviecita de Cotorrín antes de ordenarse, mancha que la dejó desordenada)

Por esta senda van muchos de la misma suerte de los buenos, solos entre hipócritas, con penitencia, ayuno y mortificación, y como mercancía del cielo, es noviciado del infierno, nada tierno. Y tras los Amos Desta Corte van Santamaralas y Cilíadas Bolzasas, como Besadoras Judáceas para nada hijas de Dios, devotas de la golosina penelópea, cogiendo reliquias al capar disfraces de hombres ya sin obra testicular, encomendándose al Babalao Belcebú por tercera persona, haciendo oficios de humildad ante San Pedro, pretendiendo irse al cielo con su opípara bodega hedionda a caña rancia. Pero para los ojos eternos no hay máscaras que oculten el oscuro secreto del retiro de sus almas; sin disciplina en las caras ambicionan el aplauso feligrés. ¡Qué indignas y gravísimas pecadoras que como jumentos engañan a la verdad siendo de principio a fin hipócritas! ¡Perdónalas, Ingrid, por estar más secuestradas! ¡Dános la felicidad también aquí en la Corte para que Cotorrón se vaya al Infierno Profundo!

LINCE EL LADRON POBRE
(Atento más con los Testaferrondinis para ver si sueltan alguna migaja de los hurtos)

A estas alturas de la libertad de expresión concedida por el ministrico Pizarrita por gracia divina, aquí estoy yo para darle las gracias encarecidas al minestrón del Popocaca Justiciero, nuestro verbáceo Don Farcotín: ¡gracias por los policías y espías de la Guardia Suiza Castrobiliosa que tan gentilmente ha puesto a la orden para nuestra protección! Sabemos que él no es sólo aburrido él mismo, también es la causa del aburrimiento en otros. Pero así es la vida entre los putados, imputados y reputados necios, más zafios que los bárbaros sin ley que la vida eterna no van a gozar por más holgados de fincas que estén.

Mientras nos atormentamos solos aquí en las bandas menores, asesinándonos solo a nosotros porque ante los demás sólo ejercemos la profesión de regalar flores hippies, Don Farcotín nos inspira porque entiende la dificultad que es ganarse el Infierno Superior Cotorrocuica, donde habita la riqueza de los ricos, a quienes pedimos de buena manera lo que Dios nos quitó aguijando nuestro amor, y que de paso fue menos que lo que el Diablo nos birló, antes de aprobar que robá y matá es bueno pacomé. ¡Que Ingrid, otra vez, te tenga en su gloria Farcotín, porque eres simplemente un temblorcito buscando subir por nuestra espina dorsal!

BECATO EL SOLDADO RESERVISTA
(Haciendo una montañita a lo lego con sus armas)

Las justicias llevan tras sí a los negociantes, la pasión a las mal gobernadas justicias, y los Reyes Desvanecidos y Ambiciosos todas las repúblicas que ensucian y destartalan. Nos becan como teólogos del fusil, nos ponen en fila y nos dan triunfales mondongos. Costamos sin ver pelea, quizás por nuestros malos pasos somos malos mentirosos adoctrinados para decir "¡qué trances hemos pasado!", cuando la verdad es "¡qué tragos hemos bajado!" con nuestro Jefe Popopoeta entreteniendo recuas de moscas y mosquitos que rondan golosas por el aliento de nuestras bocas, parleras enternecidas de mucho mosto colado, caqueando la latonería condecorada.

No reprehendemos el hambre de premios, sin sosiego en la virtud pero siguiendo mayor interés que el de los mercaderes, que nos siguen con los bienes que en nosotros son fondos perecederos en desaparición. ¡Somos ilusiones de la suficiencia! ¡En guerra con nosotros mismos y con nuestras almas enemigas, en deuda con sangre y vida perdidas, que ni pagamos ni servimos! ¡Que vivan los ratones y las ratas que en las tabernas nos tropiezan con los billetes del Infierno!

AMAYÁ LA TURISTA
(Como linda mujer que no deja el amar para mañana y que recibió un pase especial de Dios para que se bacilara un poco la Corte y le informara a Bimbita si había alguna novedad)

Por lo que veo en esta Corte, aquí de lo tanto que se engañan pasan irremediablemente a la perdición. Quizás porque creen que el camino al cielo es angosto y el del infierno ancho. He aquí el desengaño para el remate, algo que provoca decirle al Rey Cotorra: Chaaamo, no tienes nada tan malo que una buena reencarnación no cure. Porque tiene el lapso de atención de un rayo o de la chispa de un fósforo. Y nunca abre la boca sin restar la suma del conocimiento humano. De él se podría decir que heredó algunos buenos instintos de algún burro precursor, pero con diligente trabajo duro podría llegar a superarlo. Me recuerda a la cotorra que para evitar que la creyeran coqueta, cedía siempre fácilmente.

No hay duda que este es un Rey que ama mucho a la naturaleza, a pesar de lo que le hizo. Es posible que sea por eso que vive ahí sentado en Aló Reyidiente como un sobre al que se olvidó ponerle dirección. Además, yo diría que su madre hubiese ganado más botándolo y quedándose con la cigüeña, porque algunos causan alegría dondequiera que van, y él la causa cada vez que se va. Y no es sólo que tenga la oreja de Van Gogh para la música, es que utiliza las estadísticas y las estrategias como los borrachos usan los postes: para recostarse en vez de iluminar… Cosas como estas pasan cuando la Corte de los Milagros está en un Infierno Portátil y Cotorrocuica.

Alberto Rodríguez Barrera
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