martes, 11 de noviembre de 2008

Si Chávez es Napoleón, Mario Silva es su Pepe Botellas


Hay un personajillo en la historia de España, que entró y salió de ella sin gloria y con mucha pena. Se trata de Giuseppe Napoleone Buonaparte, hermano mayor de Napoleón, quien asumió, ya que ni heredó ni conquistó, el trono de España. Era un gran hablador de boberías, abogado, bebedor, mujeriego pero pagando (así cualquiera). Le gustaban las esposas de los nobles y grandes de España, quienes como sabe duermen en camas igualitas a las damas de la clase media y sus colegas del campesinado.

No es por denigrar de un finado, que da mala suerte, pero este personajillo seguro engendró en España a un mozo o moza que a su vez dio origen a los abuelos de Mario Silva. En efecto, la historia se repite una vez como tragedia y otra como farsa. En la comedia original, Napoleón invadió España haciéndose el que solo quería cogerse Portugal, pero el rey de ese país se mudó para Brasil en cuando supo de las tropas del italiano que mandaba en Francia, toda una ensalada.

El reino de Jose I de España, (primero y último, según se burlo alguien), es como el intento de Mario Silva de ser gobernador de Carabobo aunque el pueblo de ese estado no sabe ni como se llama. Los valencianos prefieren a su “oligarquía”, que no es tal porque la esposa de Salas Romer, la madre del Pollo, es bien del pueblo, así que todo el mundo se ríe de ese adjetivo. La actitud de Chávez en cuanto a Carabobo, Guárico y el Zulia es como la de Napoleón en España, “aquí mando yo porque tengo los fusiles”, o los tanques. No obstante, un gran diplomático francés le dijo famosamente: “las bayonetas, sire, sirven para todo menos para sentarse sobre ellas”.

La España del siglo XIX reaccionó con ira y se sublevó contra la vastamente superior fuerza regular francesa, inventando de paso la guerra de guerrillas. Los españoles tampoco querían a los reyes, por brutos y autoritarios, pero en todo caso los reyes eran españoles y mal rayo me parta si me van a poner a un borracho como Pepe Botellas como soberano de la patria. Los reyes originales, papás de Fernando VII, fueron forzados a abdicar el trono en Bayona, en un episodio que aún da vergüenza a los españoles. Mientras que el pueblo aclamaba a un Fernando VII que estaba en el exilio forzado en Francia, el pueblo empezó a matar franceses y a linchar a sus socios locales, los “afrancesados”.

La guerra se hizo muy fea, pero era una guerra justa. Los españoles saben morir por su patria cuando esta es amenazada por un poder foráneo. Es de notar que en ese momento los franceses eran como los comunistas de hoy, mantenían una ideología que era completamente al revés de lo que pensaba y de cómo vivía el pueblo español. El pobre beodo Pepe Botellas, antecesor de Mario Silva, solo mandó en Madrid bajo la protección de sus soldados franceses, algo así como Mario Silva mandaría en Carabobo, despachando desde la Brigada Blindada, mientras el pueblo toma las oficinas públicas y la gobernación.

Pepe Botellas no se atrevía a salir ni a la plaza. Mario Silva, a su vez, representa una filosofía política que es extranjera en nuestro país y que lejos de traer la igualdad y borrar la pobreza, resulta en todo lo contrario, ya que pasa por sostener una larga tiranía fidelista basada en la discriminación política y la persecución de la disidencia, como lo prueba la Lista de Tascón y el cierre de RCTV. Mario Silva es el candidato de la invasión comunista que ha penetrado el suelo nacional ante la confusión de las masas, que ante su triunfo pasarán de simples pobres a esclavos, pero el país ya se dio cuenta. Mirad a Cuba si no me creéis, allí veréis lo que os aguarda.

Para saber cómo terminará esta historia de Napoleón Chávez, un reyezuelo que no puede ganar unas elecciones a pocos kilómetros de su Palacio de Miraflores, basta con leer la historia de su hermano, el borrachín Pepe Botellas. La suerte les cambió a los militares españoles el 19 de Julio de 1808, suerte de 23 de Noviembre nuestro. Ese día es el más importante del siglo completico, tal y como el 23 de Noviembre es el día del renacimiento de Venezuela. Son historias paralelas. En esa batalla estaba por cierto el que sería Libertador de Argentina, San Martín. Pero el protagonista de la victoria fue el pueblo, nadie más. La mayor parte de las tropas españolas eran voluntarios, y la batalla fue las puertas de la ciudad de Bailén.

Pelearon hasta las mujeres, y el calor de España estaba del lado de los nacionales. Dios puso el día especialmente caluroso. El suministro de agua fue tan importante como la artillería española, que hizo su trabajo en forma impecable. Los cañones franceses se recalentaban, mientras que los cañones de España tenían agua para mantenerse fríos. Esa derrota fue la primera donde los franceses se rendían, desde el comienzo de las guerras de Napoleón. Europa entera había llegado a creer que las armas francesas eran invencibles, y entonces el mundo cambió. Los españoles salvaron a Europa de la esclavitud de Napoleón, porque le hicieron recuperar la fe. Solo la fe nos hará libres. Eso mismo haremos el día 23 de Noviembre los venezolanos y daremos cuenta del Napoleón I de Barinas, primero y último. Así saldrá el día 24 de Noviembre Mario Silva de Carabobo por la puerta chica para nunca regresar.