martes, 26 de agosto de 2008

Delincuentes matan en barrios pobres porque no existe vigilancia policial










Caracas...


Cuando cae la tarde caraqueña, los vecinos se ocultan en sus casas, porque es el momento cuando las pandillas hamponiles se disponen a dominar la escena común, blandiendo potentes armas listas para disparar contra aquellos que se resistan a entregar las pertenencias que al momento puedan llevar, la alarma está en toda la ciudad desde más allá de Petare hasta Catia; desde La Pastora hasta el más allá de la parroquia El Valle, pero los grupos policiales sólo son comisionados para vigilar la zona plana de la capital, aunque en las partes altas los hampones sometan a los que menos posibilidades económicas tienen, a los que no se resistan y opten por no denunciar, así salvan la vida y protegen a la familia.

Así lo relataron Adriana Castellanos y Yesenia Espinoza, al hablar con los periodistas a las puertas de la Medicatura Forense, mientras esperaban la entrega del cadáver de su cuñado, David Gómez Istúriz (15), quien fue víctima de las balas disparadas por algunos de sus vecinos residenciados en el barrio La Dolorita, de Petare. Ambas aseguraron que le temen al ataque de los pandilleros de La Dolorita, igual que muchas familias. "Nos estamos acostumbrando a ver caer a nuestros amigos y familiares; estamos sin protección. Nadie se ocupa del dolor de los pobres. Los policías y los funcionarios de La Guardia Nacional también le temen a las pandillas. Se repliegan o huyen cuando escuchan los tiros. Dentro de las viviendas los ocupantes se lanzan el suelo, se ocultan debajo de las camas, al final todos callan. En las calle mandan los ladrones. Fuera de casa la fuerza la tiene la delincuencia armada. En cualquier momento sólo se escuchan detonaciones de disparos seguidos de gritos de angustia y de llanto". Adriana y Yesenia narraron cómo ocurrió la muerte de su joven cuñado. El muchacho caminaba cerca de su casa situada en el barrio La Dolorita. Apurado regresaba a casa. Era el momento en el cual la comunidad atiende el "toque de queda" impuesto por el hampa. No pudo llegar. Lo tirotearon cerca del módulo donde están instalados los efectivos de la Guardia Nacional y los agentes de la Policía Metropolitana. Una pandilla lo asaltó. Lo despojaron de una pequeña porción de dinero, del celular y de prendas personales. Los funcionarios vieron el ataque, pero se quedaron inmóviles.
David, herido de muerte lo llevaron a la clínica popular que está en La Dolorita. Igual que siempre, no había médico al momento. Una enfermera quiso ayudarlo, pero tampoco pudo. Concluyeron las vecinas de La Dolorita al señalar, que en el barrio, tanto los policías como los médicos, le temen al hampa, igual que la comunidad en general.

EL PRADO DE MARÍA
A las puertas de la fábrica de mueble de su familia, fue acribillado a tiros Oswaldo García (29), en horas de la mañana de ayer. Se disponía a abrir el negocio a eso de las 8 de la mañana, cuando fue atacado por un motorizado que le disparó a corta distancia. Los proyectiles le perforaron la cabeza y el pecho. Otro empleado de la fábrica también fue baleado. Quedó recluido en el hospital de emergencia.

Las familias que trabajan y residen en El Prado de María, sector de la parroquia El Cementerio, aseguraron que las calles están convertidas en zona roja. Los policías, igual que en La Dolorita, huyen cuando advierten que hay hampones en la vía. Hace pocas semanas fue ultimada una muchacha y otros miembros de la comunidad resultaron heridos. Los delincuentes siguen en la calle en medio del anonimato.

Diario 2001
http://www.2001.com.ve/@Sucesos/Sucesos1.asp?tp=8

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