sábado, 24 de enero de 2009

Ante la crisis el Gobierno imprime bolívares


El jueves de esta semana, el Banco Central de Venezuela le inyectó al Gobierno 12 mil millones de dólares provenientes de las reservas internacionales. Ese mismo día, Hugo Chávez afirmó que "bueno, eso pasa ahora para inversión, esos 12 mil millones. Antes teníamos que ir al Fondo Monetario, a no sé dónde, ahora somos soberanos en el uso de nuestros recursos".

El BCV alimenta las reservas recibiendo dólares que obtiene Pdvsa a través de la venta de petróleo; a cambio le entrega a Petróleos de Venezuela (Pdvsa) bolívares que luego llegan a manos del Gobierno.

El resultado es que al tomar los dólares registrados como reservas en el BCV, sin depositarle bolívares a cambio, como hace la administración de Hugo Chávez, en la práctica se utilizan dos veces las mismas divisas, es decir, se imprime dinero, un paso que tiene consecuencias importantes.

Una vez los bolívares entran en la economía existe una mayor cantidad de recursos detrás de los mismos productos, una ecuación que se traduce en aumento de precios.

Alejandro Grisanti, analista de Barclays Capital para Latinoamérica, explica en una nota que se trata de "una simple monetización del déficit fiscal".

Después del traspaso las reservas internacionales del país caen 29% para aterrizar en 28 mil 642 millones de dólares, una magnitud que cubre 7,2 meses de importaciones.

"Este nivel de las reservas internacionales añade mayor presión a las cuentas externas y al control de cambio. En nuestra opinión una devaluación del bolívar es inevitable, mantenemos que el Gobierno devaluará en el segundo trimestre después del referendo por la enmienda", afirma Alejandro Grisanti.

Con la cuenta de las reservas internacionales el país cubre las importaciones al tipo de cambio oficial de 2,15 bolívares por dólar y paga la deuda externa, de tal forma que la entrega de reservas al Gobierno disminuye los dólares disponibles para estos fines.

Ejecutivos financieros no descartan que el Gobierno venda parte de las divisas que ha recibido de manos del Banco Central en el mercado paralelo de dólares, donde el tipo de cambio es muy superior al oficial.

Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, explica que se trataría de "un círculo vicioso donde habría menos dólares para importaciones oficiales y, por tanto, un mayor número de importaciones a través del mercado paralelo. Una devaluación de facto, bastante inflacionaria".

El Banco Central inició los traspasos de reservas internacionales en 2005, desde entonces la inflación se ha acelerado desde 14,4% hasta 31,9% en 2008.

Además de este impacto los venezolanos pueden mirar en Zimbabue un ejemplo de qué ocurre cuando se lleva al límite la política de imprimir dinero: el año pasado la inflación batió el récord mundial de 2.000%

Gideon Gono, presidente del Banco Central de Zimbabue, le ha replicado a los analistas que lo acusan de imprimir dinero sin contemplaciones que "los principios económicos tradicionales no se pueden aplicar por completo a este país" y que no hay nada malo en imprimir dinero para proyectos de infraestructura.


Víctor Salmerón
EL UNIVERSAL