viernes, 30 de enero de 2009

"A Chávez no lo cambiarán los 'gringos', lo tenemos que hacer nosotros, los venezolanos. Así de simple"



"A Chávez no lo cambiarán los 'gringos', lo tenemos que hacer nosotros, los venezolanos. Así de simple", escribe el columnista este viernes en El Mundo.

Un alto funcionario del Departamento de Estado, en una ocasión me comentó que se habían reunido con algunos representantes de la oposición venezolana en la época del paro petrolero. Decía que estaban presentes representantes de los ejecutivos petroleros, de los empresarios y de la central sindical. Según me contaba, estos dirigentes opositores durante más de una hora le explicaron a los servidores públicos estadounidenses, la diferencia entre un referéndum revocatorio y un referéndum consultivo y que ellos relataban muy claramente cómo habían llegado hasta la huelga y lo que significaba el "proceso". No obstante, me argumentaba el diplomático, la delegación "antichavista" no había manifestado lo que realmente le interesaba a los Estados Unidos: cuándo comenzaban a llegar los barriles de petróleo a su territorio. También indicó que para ellos era vital saber con quién se iban a entender porque, a pesar de todo, Chávez les garantizaba el suministro petrolero y su embajador les daba como fecha tope, marzo de ese año. Este episodio nos describe una vez más que la política de la Casa Blanca y el Congreso norteamericano se decide, como debe ser, de acuerdo a los intereses de su nación en primer lugar, y luego, muy luego, acorde a los principios de libertad y democracia.

Un ejemplo contundente lo tenemos en Cuba. Para superar una crisis que hubiera conducido a una guerra atómica entre la extinta Unión Soviética, al presidente Kennedy no le tembló el pulso para negociar con su homólogo Nikita Kruschev, un pacto que contribuyó de manera decisiva para eternizar en el poder a la peor de las dictaduras que haya sufrido Latinoamérica, como lo es Cuba.

Digo esto, porque a unos cuantos les oigo decir cosas como estas: "eso sí que no lo van a aguantar los americanos", "ahora Chávez si se fregó, los americanos no le van a pasar eso", "los Estados Unidos no se van a calar más a Chávez" y cosas por el estilo. Pues, a todos les recomiendo ir olvidando este camino. A Chávez no lo cambiarán los "gringos", lo tenemos que hacer nosotros, los venezolanos. Así de simple.

Mientras a la Casa Blanca y al Congreso estadounidense les interese comprar el petróleo venezolano lo harán, y si Venezuela cometiera el disparate de negarse a vendérselo a los "americanos", éstos buscarán la mejor opción para obtenerlo y, definitivamente, no por la vía bélica, sino logrando fórmulas distintas. De hecho, ya Brasil les vende alrededor de 300.000 barriles y Arabia Saudita está más que dispuesta de suplir lo faltante en caso de que Venezuela deje de suministrar el crudo. Canadá y México ya han aumentado su cuota a los EEUU. Venezuela que le vendió en el pasado un millón y medio de barriles, ahora ni siquiera llega a los 900.000 barriles diarios. Ya, los Estados Unidos han reemplazado, a la calladita, ¡600.000 barriles bolivarianos! Es posible que los EEUU, bajo la administración de Obama, le interese más distanciarse de Chávez que negociar con el personaje. De hecho ya lo está haciendo. Habla con Uribe, con Lula y manda a sus representantes diplomáticos a medir terrenos de negociación con Cuba. No tenemos ninguna duda que Itamaratí, la cancillería brasileña, siguiendo instrucciones presidenciales, jugará a defender los intereses de los brasileños antes que la amistad de Lula con Chávez. Tampoco titubeamos en afirmar que Raúl Castro sabe que tiene mucho más que ganar con los "gringos" que con el "sobrino" venezolano... y ¿Qué hacemos?... Por ahora, salir a votar NO para impedir la reelección a perpetuidad.

El Mundo

http://www.cadenaglobal.com/noticias/default.asp?Not=204425&Sec=77