lunes, 26 de enero de 2009

Nada más “conservador” que buscar perpetuarse en el poder para disfrutar sus mieles.


El tufo


Nada más “conservador” que buscar perpetuarse en el poder para disfrutar sus mieles.

Las tradicionales definiciones entre “izquierda” y “derecha” son cada vez más difíciles de aplicar porque las visiones han cambiado y, básicamente, porque las versiones ortodoxas de una y otra tendencia han sido un verdadero desastre para la humanidad. Hoy en día todo es mucho más difuso y complicado. Los tonos matizados de la realidad se imponen y el análisis no puede encasillarse en colores extremos. El nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama es una clara muestra de cómo el país más poderoso del mundo está dando un giro hacia algo mucho más parecido a una izquierda inteligente, moderna y necesaria para ese país, si es que acaso se acomete la “aventura” de querer ubicar en el espectro ideológico el discurso y las primeras acciones del Mandatario.


Obama habla de cómo hay que desmotar el aparato de violencia en el mundo y pone el tema de los derechos humanos como línea de acción. Lo prometido es deuda, hay que acabar con los “horrores” de Guantánamo por decir lo menos. Su objetivo principal es salirse de las “empantanadas” guerras de su “halcón” predecesor y buscar el bienestar para su pueblo en medio de una crisis económica sin precedentes. Es un hombre que viene de la discriminación racial, de la multiculturalidad que es el signo de los nuevos tiempos en Estados Unidos, pero que también defiende los valores tradicionales de la democracia de su país. Es un líder del nuevo milenio, apegado a su BlackBerry, pero también es ecologista, deportista, un tipo familiar y con una visión tan amplia que es capaz de ubicar a “los mejores” en los puestos claves vengan de donde vengan, aún incluso si son “republicanos”. Es un líder de “multitudes”, el hombre requerido para la crisis, pero en ningún momento se siente un “predestinado”, ni la reencarnación de nada, ni el “salvador de la patria”. Es alguien que no promete milagros ni engaña con salidas fáciles. Es un dirigente de avanzada, “progresista”, término utilizado en el léxico de la izquierda tradicional.

Por contraste, ¿dónde ubicamos a quien se autodefine como el líder de la izquierda y quien proclama el socialismo hasta en el baño? ¿Qué es realmente esto que estamos viviendo? Lo visto en los últimos días contra los estudiantes recuerda mucho más a las formas de una derecha recalcitrante y “gorilona” que a un gobierno de avanzada en el que los derechos ciudadanos están garantizados. Nada más “conservador” que buscar perpetuarse en el poder para disfrutar sus mieles, porque es muy sabroso, porque se pasa bastante bien. Para nadie es un secreto los gustos y estilo de vida de la “elite boliburguesa. ¿Izquierda?… Militarismo, garrote, grupos de choque y “gas del bueno” para quienes no piensen igual y se atrevan a manifestarlo. Lo del “socialismo” ha quedado sólo como desodorizante de ambiente para tapar el “tufo fascistoide” que se siente en nuestras calles.