viernes, 15 de mayo de 2009

El Fraude Agrícola de Chávez, Jaua y Giordani



Agricultura "socialista"


Uno escucha en el Aló Presidente los cantos de sirena de Elías Jaua y de ese encantador de serpientes, Giordani, engañando al propio presidente Chávez y engañando al país, y entonces uno se pregunta: ¿es que estos señores pasaron por una universidad o al mínimo saben usar una calculadora? El dilema no es como en el caso de Hamlet: “Ser o no ser”, sino “¿serán unos estafadores conscientes o acaso creen en esa basura?” Es decir, o le mienten al país con la cara bien lavada, o creen de veras que los cochinos vuelan. En efecto, señores, cualquiera puede producir arroz en Apure, y hasta trigo si es loco, pero aun costo por unidad mucho más alto que en Calabozo, la zona arrocera por excelencia.

El caso es, ¿vale la pena? No, ahí está la cuestión, porque representa una deseconomía, es decir, sale más barato cerrar la siembra y pagarle el sueldo a los obreros agrícolas en sus casas. Cuanto más se produce, mas se pierde. He ahí la cuestión que destruye al socialismo mesiánico de Chávez: le falla la calculadora. Pero sigamos adelante a ver si me explico mejor. La siembras de arroz de secano, y todas esas iniciativas socialistas logran darle trabajo “digno” a los obreros, pero tienen un problema: una vez que el estado suspende los subsidios en forma de maquinaria gratis (“propiedad social”) o de asesoría técnica o de fertilizantes gratis, esos organismos de producción comienzan a perder dinero, porque el precio del mercado es más bajo que el costo de producción verdadero, sin socialismo de por medio.

Sin embargo, los empresarios agrícolas capitalistas si pueden y de hecho lo hacen, producir arroz, carne, etc., sin perder dinero, porque si lo perdieran hace rato que sus unidades estarían quebradas y cerradas. Ergo, el capitalismo es racional y socialismo es irracional. Como ya Hegel demostró que solo lo real es racional, vemos que el socialismo es irreal, porque nada puede ser real e irracional al la misma vez.

Ahora veamos que sucede con una expansión nacional de la filosofía socialista que lleva a subsidiar esas cooperativas donde no hay empresarios y donde nadie arriesga nada de su bolsillo. Imagínense 10.000 empresas sin empresarios, donde los obreros ganan un sueldo “digno” pero el estado naturalmente saca dinero del petróleo para pagar la tierra, los tractores, los sistemas de riego, los fertilizantes. ¿Pues qué pasa? El estado va a la quiebra y además sube la inflación porque se pone en circulación una masa de dinero que no se corresponde con la cantidad de bienes disponibles, con lo que llegamos justamente a la economía del chavismo.

Esa forma de combatir el desempleo y dar empleo “digno” es altamente peligrosa, como dije antes, sale mucho más barato cerrar esas cooperativas y pagarles el sueldo a los obreros en su casa, el estado pierde menos y todos somos felices. El problema es que la ideología sustituye a la realidad. Lo que buscan Jaua, Giordani y Chávez no es producir arroz, sino mostrar una alternativa al capitalismo --andan en una pelea política pero gastando o botando el dinero de los venezolanos en el camino, como si fuera de ellos. Lo mismo intentó en Perú Velasco Alvarado, y fracasó cuando la híper-inflación se comió el ingreso real de todos los trabajadores del país, hasta que las FFFAA se dieron cuenta de que Velazco Alvarado estaba completamente loco y le dieron el golpe.

Yo respetaría el experimento socialista si el socialismo respetara el principio de racionalidad en las inversiones. Pero Jaua no publica el estudio de factibilidad en que se basa para sembrar arroz en Apure, o expropiar las tierras que producen caña de azúcar para producir hortalizas. ¿Quién hizo esos análisis? ¿Hay garantía de que algún día esas unidades dejarán de depender del estado? Me parece que no, hasta ahora lo que vemos es más de lo mismo: un intento de “probar” que el socialismo tiene razón y el capitalismo no la tiene, pero la realidad asalta con sus cifras devastadoras. Se sabe que durante la era chavista la producción nacional de todos los rubros, incluido el petróleo, ha venido cayendo en beneficio de las importaciones. Ya llegamos al colmo de exportar petróleo crudo para importar gasolina, que en términos agrícolas es como vender el burro para comprarle pasto.

Chávez no ha entendido nunca que el estado no debe producir nada, sino dedicarse a proveer los servicios que le son naturales, nada más: seguridad, salud y promoción de la vivienda por medio de apoyo a la empresa privada para que pueda construir y para que los ciudadanos puedan tener créditos blandos, a largo plazo. El estado no debe producir arroz, ni carne, ni hierro, ni aluminio, pero puede dar apoyo para que el que tenga preparación técnica pueda volverse empresario, hasta que pueda volar solo, solito.

Esa era la filosofía que aplicamos durante la IV República, y si bien no solucionó el problema del desempleo y del sub-empleo, era una forma de gobernar mucho más racional que esta. El problema básico que tiene la economía venezolana es que el flujo de petrodólares pone a competir a la agricultura y la industria nacional con los EEUU, China, Argentina, etc., países con economías de escala que permiten costos y precios mucho menores. Eso genera una economía de puertos y un desempleo estructural difícil de subsanar. Encontrar esa solución es lo que debe hacer el gobierno, y sí se puede, sí hay como hacerlo, pero la solución pasa a mil kilómetros del socialismo. Hay que darle el poder a otra persona, de urgencia, ya que estamos perdiendo el tiempo a toda velocidad.


Federico Alves
Noticiero Digital

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