sábado, 2 de mayo de 2009

Sorprendente el "revolucionario" frenazo aplicado por su Serenísima Majestad en su enfurecida carga de caballería contra el movimiento obrero nacional


Vuelta de canela

La razón de ese cambio de impostura es el miedo del régimen a la reacción popular

Sorprendente el "revolucionario" frenazo aplicado por su Serenísima Majestad en su enfurecida carga de caballería contra el movimiento obrero nacional. Después de desautorizar y denigrar de los dirigentes sindicales, especialmente los de la industria petrolera, empresas básicas de Guayana, industria eléctrica y Metro de Caracas, así como de los representantes de médicos, docentes, tribunalicios y otros sectores de la administración pública, a quienes acusó de pertenecer a las viejas cúpulas podridas sindicales, de ser mafiosos, corruptos y oligarcas, y les endilgó actuar en contra de los intereses nacionales y de la conveniencia de la clase trabajadora socialista, ahora se "vende" tolerante, magnánimo, conciliador y generoso. Tanto así que fue capaz de ofrecerles para sus representados beneficios y reivindicaciones que antes les negó por considerarlas exageradas, inviables y capitalistas (no hay como cubrirlas).

En esa vuelta de canela inverosímil e inesperada, Usía hasta emplazó a ministros y otros cacaos del tren ejecutivo a acelerar la firma de contratos del sector oficial con cuatro y más años de vencimiento. Contratos que incumplen y proyectan abolir pronto. La verdad-verdadera de ese cambio de impostura es el miedo. Es la certeza de la formación y reacción de una masa insatisfecha, crítica, que se propaga por cada palmo del reino tropical. Además de los sectores antes citados, estudiantes universitarios, pescadores, campesinos, trabajadores de la salud, obreros del sector privado, buhoneros, transportistas, comerciantes, industriales y ciudadanos comunes, sobre todo los más humildes (olvidados y castigados por este régimen farsante), están por liberar su descontento por la merma en sus condiciones de vida y el deterioro general del país. Además rechazan la implantación del castrocomunismo mediante la confección de una nueva constitucionalidad vía leyes írritas. El fin y propósito de esas leyes ya fue rechazado por el pueblo en referendo (2007).

La ruina económica del país es un hecho. Cada día afloran más evidencias. El caudillo y su corte de pinnípedos dilapidaron los ingresos históricos producto de los desbocados precios petroleros. Aproximadamente 900 mil millones de dólares. No existen los ahorros que decían tener. Pdvsa está descapitalizada y endeudándose. Cayó la producción y procesamiento interno de crudo. Por lo tanto, disminuyeron los ingresos. Por lo cual Cadivi retarda la entrega de divisas. Habrá más desabastecimiento. Y, para rematar, baja la recaudación fiscal por la desaceleración de la economía. En síntesis, el Emperador Tropical se quedó sin churupitos (apela a sus dotes de encantador de caminos) para sofocar las necesidades básicas del reino. Las consecuencias de esto son evidentes e inminentes.

¿A todas estas, la dirigencia política opositora seguirá perdida en el espacio y centrada en su sectarismo?



Miguel Sanmartín

El Universal

1 comentario:

leoasi dijo...

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