sábado, 2 de mayo de 2009

Sacando a la luz la farsa de Chávez


El diario The Washington Post, publica un artículo de José Miguel Vivanco, quien asegura que el acercamiento de Obama a Chávez fue una decisión acertada, ya que “cada vez le es más difícil al presidente venezolano culpar a los Estados Unidos de los problemas de Venezuela”.

Esta la nota de José Miguel Vivanco, quien fuera expulsado de Venezuela el pasado 18 de septiembre, por “irrespetar normas de la Constitución y la institucionalidad de la República Bolivariana de Venezuela”, al emitir un comunicado de Human Rights Watch sobre la situación del país:

El mes pasado, Obama fue victima de fuertes críticas después que estrechara su mano con el presidente Hugo Chávez en la Cumbre de Las Américas. Ciertos críticos consideran erróneo el trato de Obama hacia Chávez. Sin embargo, los hechos demostrarán que el Primer Mandatario estadounidense hizo lo correcto.

Desde ya se notan los efectos resultantes del acercamiento entre Obama y Chávez, pues cada vez le es más difícil al presidente venezolano culpar a los Estados Unidos de los problemas de Venezuela.

Venezuela es un país complicado. En su favor, cuenta con procesos electorales competitivos y partidos políticos independientes, medios de comunicación autónomos, sindicatos y organizaciones civiles.

Mientras que Venezuela está plagada de violaciones crónicas de los derechos humanos, como asesinatos por parte de policías y las deplorables condiciones de las prisiones, no existe la negación sistemática de libertades fundamentales como en Cuba. Ni tampoco tiene el problema de la guerrilla como en Colombia.

Sin embargo, el gobierno del Presidente Chávez le ha retirado el poder a instituciones democráticas que resultan esenciales para salvaguardar la ley. Ha fortalecido el poder del Estado para cuartelar las libertades de los medios, violando todos sus derechos de comunicar a la población el acontecer diario de manera veraz. A su vez, ha violado sistemáticamente los derechos básicos de libertad de expresión de los trabajadores y ha buscado reprimir el trabajo de los abogados locales de derechos humanos.

En mi caso particular, después de que un reporte del Human Rights Watch fuese publicado en Caracas a mediados del año pasado, un colega y mi persona fuimos detenidos por agentes de seguridad del Presidente Chávez en el hotel donde nos hospedábamos y luego fuimos expulsados del país.

¿Cómo justificaron este abuso de poder? Lo hicieron alegando que habíamos violado lo estipulado en nuestra visa y que además nos encontrábamos conspirando en conjunto con el Departamento de Estado norteamericano para derrocar al gobierno, lo cual era totalmente falso.

Nadie que esté familiarizado con nuestro trabajo o el de PROVEA toma estas alegaciones en serio. No obstante, en ciertos sectores del país y de la región sudamericana estos comentarios tienen resonancia.

La razón por la cual estas alegaciones tienen cierta resonancia se basan en el hecho de que el gobierno de los Estados Unidos tiene un largo y sórdido historial de conspiraciones para derrocar gobiernos democráticos en la región.

Cuando la oposición venezolana buscó derrocar al presidente Chávez a través de un golpe de estado en 2002, el gobierno de Bush apoyó este hecho en vez de haberse unido a la crítica de los gobiernos democráticos. Lo cual le dio pie al presidente Chávez para basar sus debates políticos en una guerra personal entre Bush y su persona, desviando así la atención pública de la situación real del país.

Es por esto que se puede considerar que Obama tomó un paso importante para terminar con esta dinámica cuando le extendió su mano a Chávez ante la luz pública mundial.

Sin embargo, hay que tomar en cuenta que un apretón de manos entre Obama y Chávez no resolverá la situación de los derechos humanos en Venezuela o los problemas entre Estados Unidos y dicho país.

La reducción del conflicto entre los Estados Unidos y Venezuela es importante, pues da paso a la oportunidad de enfocar la atención de la región en desarrollos en Venezuela. En los próximos meses, el gobierno del Presidente Obama debe aprovechar la oportunidad de expresar su preocupación acerca de las políticas del gobierno de Chávez que han violado la independencia de las instituciones democráticas en Venezuela.

Los gestos simbólicos de Obama fueron esenciales para dicho encuentro. Si su gobierno le hace el seguimiento apropiado a su plan de trabajo, la próxima vez que Chávez trate de hacer ver todas las críticas de los derechos humanos como una conspiración de los Estados Unidos, menos personas en la región lo tomarán en serio.

Este es un resumen del artículo publicado por The Washington Post, para leer la nota completa en inglés, pulse aquí.

Sacando a la luz la farsa de Chávez
José Miguel Vivanco


http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/43388/a-chavez-se-le-hara-dificil-culpar-a-eeuu-de-sus-problemas/