viernes, 10 de julio de 2009

Legisladores EEUU critican a OEA, Chávez y Zelaya


WASHINGTON -- La suspensión de Honduras del seno de la OEA fue criticada el viernes por el presidente de un subcomité de la Cámara de Representantes, mientras otros legisladores mostraron posiciones encontradas en cuanto a si fue o no un golpe militar la destitución del presidente Manuel Zelaya hace dos semanas.

Quienes sostenían que no hubo golpe, afirmando que en Honduras no había una junta militar y que mayormente era miembros de la bancada republicana, renovaron sus pedidos para que el Congreso recorte las donaciones a la OEA, una organización de 34 miembros que depende presupuestalmente en más del 60% de la ayuda de Estados Unidos.

Eliot Engel, presidente del subcomité para el Hemisferio Occidental, dijo que el procedimiento expeditivo de la OEA para suspender a Honduras de sus derechos y obligaciones le pareció drástico y cerró las posibilidades al país de contar con acceso al principal foro interamericano para informar lo que ha estado ocurriendo internamente para restablecer el ordenamiento democrático.

Engel, quien en un debate legislativo el jueves se opuso a los pedidos para recortar esos fondos, dijo que luego de analizar los hechos que precedieron a la remoción de Zelaya debía "poner en tela de juicio la expulsión de Honduras" de la organización.

"Me preocupa el acto de suspender a Honduras y encuentro conflictivo el momento en que se hace", afirmó en una vista que convocó para informarse de los acontecimientos en el país sudamericano. "En momentos en que se elimina la suspensión de Cuba se anuncia la suspensión de Honduras, lo cual envía a la región un mensaje totalmente desarticulado".

En junio, la OEA revocó, justamente en Honduras, la resolución que suspendió a Cuba de la organización hace 47 años alegando que su gobierno comunista era incompatible con el sistema interamericano. En el caso de Honduras, la suspensión se debe a un mandato de la carta democrática interamericana que dispone esa sanción.

Michael Shifter, del Diálogo Interamericano, uno de siete testigos invitados a la vista, coincidió con Engel.

Recordó que al producirse la crisis en Honduras, la OEA no envió siquiera una misión a Honduras, y aun cuando reaccionó pronto para condenar la destitución de Zelaya, emitió un ultimátum al nuevo gobierno de Roberto Micheletti cuando "bien pudo buscar calmar tensiones y empezar un diálogo en vez de correr precipitadamente a adoptar una posición de enfrentamiento".

Connie Mack, republicano de la Florida, pidió abiertamente recortar los fondos estadounidense que representan más del 60% del presupuesto regular de la OEA y dijo que por lo visto en el manejo de la crisis hondureña, la OEA era una "peligrosa organización" y se ha puesto del lado del populismo del presidente Hugo Chávez "para socavar la democracia" en el hemisferio.

"Lo que ha ocurrido en Honduras no es un golpe militar", dijo Meeks, republicano de mayor jerarquía en el subcomité. "Si se tiene que buscar un culpable aquí es el propio señor Zelaya al haber dado la espalda a su pueblo y su propia constitución".

Indicó que mientras se realizaba la audiencia legislativa, en San José, Costa Rica, el presidente Oscar Arias conducía una mediación entre Zelaya y Micheletti en busca de una solución. Pero, hizo notar como importante "no perder de vista a quienes son los protagonistas, a cómo hemos llegado a este punto y a quien se está entrometiendo desde el exterior".

Otros legisladores dijeron que Zelaya se negó a acatar una orden de la Corte Suprema, luego otra de la fiscalía de la nación y una más del Congreso sobre la ilegalidad de una encuesta que deseaba realizar en las mesas de votación para pulsar el apoyo popular a su propuesta de reformar la constitución para poder reelegirse.

Michael McCaul, republicano de Texas, dijo que las boletas para la encuesta fueron impresas en Venezuela y que el presidente Chávez le dio incluso a Zelaya un avión para intentar llegar a Honduras luego de la suspensión acordada por la OEA, en lo que llamó "algo preocupante".

"Aquí no hubo un golpe de estado sino la derrota de un golpe de la izquierda encabezada por un líder corrupto involucrado en narcotráfico y que quería aferrarse de manera antidemocrática al poder", afirmó.

Dana Rohrabacher, republicano de California, recordó que Chávez había intentado en 1992 derrocar al presidente Carlos Andrés Pérez, quien "no había violado la constitución", e instalarse él mismo como su reemplazante, pero se mostraba ahora como uno de los más preocupados por el derrocamiento de Zelaya.

Otto Reich, ex secretario de Estado para el Hemisferio Occidental durante el gobierno del presidente George W. Bush y otro de los testigos, dijo que tanto Chávez como la OEA tenían "dos caras": La OEA no se ha pronunciado sobre las violaciones de los derechos humanos en Cuba y Venezuela ni sobre las acciones de Chávez contra la libertad de expresión al haber cerrado en su país 240 estaciones de radio opositoras.

Engel, quien dijo que el Congreso seguirá observando de cerca los acontecimientos en Honduras, pidió a sus colegas que no contribuyan a confundir al público con una oportunidad para hablar de Chávez y no del país centroamericano. Dijo que si bien se había producido un golpe de estado eran también "preocupantes" las acciones asumidas por Zelaya antes de su destitución.


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