viernes, 3 de abril de 2009

Ya no es lo mismo


Ya no es lo mismo. Ni él, ni Venezuela ni el mundo que nos rodea. Ya no existe aquella expectativa gozosa que provocaba el folklórico zambo tropical retador y omnipotente, el “Libertador” de pueblos y “Robin Hood” latinoamericano. El “mister Petróleo” regalón y desafiante. El primero en las entrevistas y las fotos, la noticia perseguida. Ya no es lo mismo.

Ya no tiene ese “blanco” a mano que era el ex Presidente Bush, para dispararle cada vez que lo necesitaba y hasta Fidel, que aseguraba que viviría como Matusalén cientos de años, cayó postrado por ese inesperado que tiene la vida, que no se discute. A Hugo Chávez Frías lo traicionó su misma irrealidad. Esa mente cargada de desórdenes que reacciona compulsada además por el miedo, la desconfianza, el poder que se tambalea ante un país que no se rinde y un mundo que lo obliga a aislarse con aquellos que se identifican con lo más pobre y discutido de la humanidad.

Con sátrapas como Mugabe y Al Bashir, violadores despreciables como Daniel Ortega, Chávez está cómodo. Para ser noticia tiene que recurrir otra vez al ex Presidente norteamericano al que durante años ha insultado, provocado, amenazado, mientras fielmente le vende petróleo. En ese estilo tan suyo, vuelve otra vez a él para defender a un tirano condenado por la Corte Internacional de La Haya por la muerte de 300 mil personas que además, invita a Venezuela. Pero Venezuela, que está contenida, no es la misma.

Y ya es hora de dejar de estar condenándonos. No nos vendría nada mal respetarnos un poco. ¿Qué nos falta más de esto o de lo otro? ¡Claro! Siempre faltará y ojalá nunca aceptemos lo contrario. Pero eso que vimos en el Zulia, unidos todos no por partidos, sino por principios, eso es algo. Y que Goicoechea afirme que ya basta de concentraciones en el Este, ya es más. Y que Antonio Ledezma tengo, sin tener nada, atención médica, recolección de basura, es algo. Y que Ocariz se enfrente a invasores y Rosales se resguarde para no caer en las manos asquerosas de esta justicia, es más. Y que Ramón Muchacho nos conmueva con su transparencia y talento es para gritar un Aleluya frente a los descreídos. ¡Estamos luchando! Y si por fin asumimos la Democracia como un oficio y lo hacemos bien, solidarios y sin miedo, estas aberraciones, estos abusos, estos Carlos Escarrá y Cilia Flores, se darán cuenta que todo cambió.

Defendernos y apoyarnos unos a otros, no dar entrada a chismes ni suspicacias, estar alertas, listos a acudir donde nos llame la lucha. Defender principios. Cerrar las puertas a asesinos, violadores y magnmicidas. Ésta no es la finca de la familia Chávez ni una de las casas que la familia Chávez ocupa cuando quiere. Ésta es la Patria de todos los venezolanos y hay que respetarla. Si quiere compartir con Al Bashir, que lo invite a Cuba y se lleve a los suyos. Pero aquí, a esta casa de Bolívar, de Andrés Eloy y Juan Bimba, no. ¡Porque ya está bueno! Convertido hoy en un fastidio internacional, no arranca ya risas ni aplausos.Ya no es lo mismo.


Isa Dobles
Noticiero Digital

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