lunes, 28 de septiembre de 2009

Fracasó la táctica de derrocar al gobierno provisional de Honduras mediante su aislamiento diplomático


Fracasó la táctica de derrocar al gobierno provisional de Honduras mediante su aislamiento diplomático. La misma fue promovida por Venezuela y secundada activamente por España y la Secretaría General de la OEA.

La idea consistió en retirar los embajadores basados en Tegucigalpa, dejando las misiones diplomáticas en manos de funcionarios de menor rango. Esta fue la línea de buena parte de los países latinoamericanos y europeos, la cual se completaba con retaliaciones comerciales, restricciones al crédito internacional, retiro de visados y hasta amenazas de encarcelamiento contra los miembros del actual gobierno hondureño

Dos meses después de la caída de Manuel Zelaya y ante la evidencia de que el gobierno Micheletti sigue detentando el poder, varios países de la región y de Europa se preparan para enviar nuevamente sus embajadores a Honduras. El aislamiento diplomático fracasó e incluso Brasil ha tenido que reconocer en la práctica que el gobierno Micheletti ejerce el poder y representa al Estado hondureño.

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Otro tema que internacionalmente tiende a debilitarse es el del desconocimiento a los resultados de las previstas elecciones presidenciales de noviembre próximo en Honduras. Diversas cancillerías comienzan a analizar la opción de reconocer los resultados de esas elecciones bajo la condición de que cuenten con un fuerte aparato de observación internacional.

Hasta el momento desde los radicales países del ALBA hasta la señora Hillary Clinton han afirmado que no reconocerán los resultados de los comicios que se realicen con Micheletti en la Presidencia. Pero ahora incluso una de las opciones de negociación que se mueven en Tegucigalpa sería el del reconocimiento de las elecciones, las cuales se realizarían con alguien distinto a Zelaya y Micheletti el frente del Estado.

La aceptación de las elecciones, como camino para poner fin a la crisis hondureña, pareciera estarse abriendo camino. La percepción de este hecho habría sido uno de los motivos para apresurar la operación que llevó a que Zelaya se apareciera en Tegucigalpa.

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Tal como había ocurrido en sus dos primeras versiones, el plan de Hugo Chávez para devolver a Zelaya a la Presidencia de Honduras, se estrelló ante la ausencia de un masivo movimiento de masas que llevara al derrocado mandatario a obligar la salida de Roberto Micheletti del palacio de gobierno.

Ya el cinco de julio pasado, Chávez coordinó la fallida Operación ALBA para colocar a Zelaya en el aeropuerto de Tegucigalpa y marchar al palacio presidencial. La segunda versión de la Operación ALBA, que contó incluso con la participación directa del canciller de Chávez, fracasó a finales de julio, cuando Zelaya intentó ingresar al país para avanzar hasta la capital.

En ambos casos el apoyo de calle de los zelayistas resultó insuficiente para imponerse sobre el gobierno provisional.

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Tras la llegada de Zelaya a la embajada brasileña en Tegucigalpa esta semana, las concentraciones de sectores radicales de izquierda alrededor fueron disueltas por la fuerza pública hondureña sin altos costos políticos. Las llamadas a radicalizar la “resistencia” contra Micheletti, al redactarse este Informe, no habían prosperado más allá de los sectores que ya venían apoyando a Zelaya.

Así las cosas, Zelaya se ha convertido en una especie de exilado dentro de su propio país, protagonizando una situación legalmente confusa desde el punto de vista del derecho internacional. El hecho, además, ha creado serias reacciones en Brasilia contra el manejo dado por la cancillería de Lula da Silva al caso hondureño, en el cual pasó de ser un lejano observador al de un actor metido hasta el cuello.

La palabra injerencia fue pronunciada en Brasilia incluso por políticos cercanos al gobierno de Lula, quienes no creen que el gobierno de ese país fuera ajeno a la Operación ALBA III.

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El site brasileño DefesaNet, dirigido por Nelson During, advirtió esta semana sobre la presencia de agentes venezolanos, cubanos y nicaragüenses en Honduras. Las tareas de estos agentes, abiertos o secretos según otras fuentes consultadas, ha sido apoyar organizativamente las tareas de agitación contra el gobierno de Micheletti.

Por otra parte, la Operación ALBA III, habría sido coordinada desde Caracas y ejecutada con el aparato logístico que Venezuela ha colocado a disposición del derrocado mandatario.

El conocimiento de Lula da Silva sobre la ejecución de la Operación ALBA III aún sigue en debate. Algunos conocedores de las intimidades del poder en Brasilia aseguran que Lula aceptó a regañadientes el plan, en el entendido de que Zelaya tomaría la sede de la ONU y no la Embajada brasileña.

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Diversos analistas coinciden en dar como ganador a Evo Morales en las elecciones presidenciales del próximo diciembre. Los liderazgos regionales de la Oposición no han logrado un acuerdo nacional que les permita proyectarse electoralmente más allá de sus departamentos.

El analista pro-evista Pablo Rosell, sin embargo, prevé que el triunfo de Morales no significará garantías de gobernabilidad o paz social. Según Rosell, el evismo ha “sobreenfatizado” las reivindicaciones de los indígenas rurales, olvidándose de los indígenas urbanos que han logrado escalar socialmente.

Edgar C. Otálvora
El Informe Otálvora