domingo, 13 de septiembre de 2009

Masiva protesta contra Obama en Washington. Dead Man Walking...

Ahora si se jodieron los gringos... ¿No querían un negro-musulmán-socialista como presidente? Ahora se lo tienen que calar, partida de güevones "progresistas".



Miles de personas repudiaron el "socialismo" del mandatario

Apenas concedió ocho meses de respiro en medio de la peor crisis económica, moral y social de la superpotencia hasta que, ayer, la impaciencia conservadora estalló en una masiva protesta contra lo que consideran es el "socialismo" y el "robo" que quiere imponer el presidente Barack Obama.

No hubo números oficiales, pero sí enojo, mucho enojo, en la calle. Y, en un hecho que no registra muchos antecedentes, decenas de miles de personas se congregaron alrededor de la Casa Blanca para insultar al presidente, a quien tildaron de "comunista", "ignorante", "mentiroso" y "ladrón", entre otras lindezas.

El fenómeno tiene bastante de novedoso. Durante el gobierno del ex presidente George W. Bush hubo numerosas manifestaciones de protesta, pero impulsadas, sobre todo, por sectores de izquierda críticos con la guerra de Irak. Pero no había ayer quien tuviera memoria de una movilización de tono conservador de la magnitud de la que se vio.

Buena parte de la queja apuntó contra la anunciada reforma del sistema de salud que impulsa Obama. Pero no era solamente eso y, tal vez, un denominador común más amplio fuera el rechazo a la idea de tener que pagar más impuestos si, como parece probable, el gasto público se sigue expandiendo bajo este gobierno.

"Yo no soy su cajero automático"
, decían algunas pancartas de los manifestantes. Otras exhibían eslóganes como "la redistribución de la riqueza es un robo", "no te metas con mi salud" o "no llenes la mente de nuestros hijos". Otras, más brutales, insultaban al presidente y lo tildaban de "mentiroso, ignorante y nazi".

Temerosos de quedar asociados con sectores extremos, los republicanos se abstuvieron en mayoría de dar señales de presencia pese a que la marcha les vino como anillo al dedo.

De todos modos, fue evidente que, si bien no hubo presencia republicana oficial, numerosas organizaciones de base que son afines a su discurso mostraron una capacidad de movilización eficiente. Y, por cierto, superior a la exhibida por militantes demócratas en los últimos meses, cuando Obama los llamó, sin mucho eco, a salir a las calles a defender la reforma de salud.

Fue el de ayer el acto de culminación de un amplio movimiento de protesta que ha colocado a la Casa Blanca a la defensiva. "Estamos cansados de que nos quiten el dinero para nada", dijo una de las manifestantes. "Obama habla mucho pero no hace nada", dijo otra. "Por fin nos hemos puesto de pie para decir que no queremos que nos tomen el pelo", añadió un tercero. Otros daban por seguro que este gobierno "lleva al país de cabeza al socialismo".

Había fotos en las que Obama aparecía caracterizado como Adolf Hitler
. Y otras en las que el Titanic se iba a pique con el mapa de Estados Unidos como pasajero y el líder demócrata como comandante. También hubo montajes insultantes para la titular de la Cámara de Representantes. La demócrata Nancy Pelosi aparecía en varios retratos con una nariz más larga que la de Pinocho.

Mayoría blanca

Pero fue el presidente el blanco mayor del descontento, con una protesta que se produce apenas tres días después de que Obama haya sido llamado "mentiroso" en pleno Congreso, en un brote de rabia de un legislador republicano en el que no pocos analistas vieron un costado racial.

"Lo que vimos fue a un legislador blanco de un Estado sureño [Joe Wilson, de Carolina del Norte] que insultó al primer presidente afroamericano del país", dijo Larry Berman, analista político de la Universidad de California en Davis.

Ayer hubo masiva presencia blanca en la protesta. Y muy pocos negros. La marcha fue convocada por una coalición de organizaciones conservadoras, incluidas FreedomWorks, Tea Party Patriots y ResistNet, que ha realizado protestas contra el gasto público y el plan de reforma de salud en los últimos meses en todo el país.

"Por fin los conservadores nos hemos despertado. Es muy difícil hacer que los conservadores se levanten del sofá, en cambio es fácil para los liberales [en alusión a los demócratas]. Ellos quieren cambiarlo todo y dejarlo patas arriba", dijo otro de los participantes.

La Nacion (Argentina)