jueves, 18 de diciembre de 2008

Chávez, la historia se repite



Después de una década del personalismo de Chávez, podemos sacar algunas conclusiones. La primera es que Chávez, en todo ese tiempo, no ha perdido un ápice de su apetito insaciable de poder. Con dos reelecciones seguidas de 6 años cada una, pareciera que ningún periodo, por largo que sea, es suficiente y que tan sólo lo haría feliz la posibilidad de que su sola voluntad sea la que controle la duración de su mandato, esto es, gobernar hasta que él lo quiera. La segunda conclusión es que aunque Chávez es el mismo, algunas estrategias en su lucha por el poder han cambiado. Si en 1998 nos vendió la Constituyente como la gran solución para los problemas de todos los venezolanos, en el 2008 ya no hay nada que vender. La mayoría de las personas que lo apoyaron y votaron por él hace 10 años para que fuera presidente, no se percataron de la trampa en la que estaban cayendo. Vieron la carnada pero no el anzuelo y picaron como lo hacen los peces ante un pescador con destreza. En realidad, la Constituyente no fue más que el mecanismo que se le ocurrió a Chávez para hacerse con el poder por 12 años y burlar el mandato del propio pueblo que lo había elegido por 5. Casi nadie se dio cuenta, o bien no se quiso dar cuenta, de ello. Hoy en día, finalizando el año 2008, lo que Chávez nos ofrece para perpetuarse en el gobierno, es una reforma ilegítima, inconstitucional, como también lo era la Asamblea Nacional Constituyente entonces, pero donde ya no hay señuelo, ni seducción posible. Es un acto de imposición, de fuerza más que de astucia política, sin caretas, ni maquillaje. Po eso, no importa si ya el pueblo le dijo no hace un año o si la Constitución Bolivariana no permite una nueva consulta. Lo único que importa es lo que Chávez desea.

Otra conclusión, guarda relación con la similitud existente en los tiempos políticos en que Chávez tomó sus decisiones, bien de elegir una Constituyente o bien de modificar el actual texto constitucional eliminando la prohibición que le impide ir a una nueva reelección. Me refiero a la conveniencia política para hacerlo. Veamos, en febrero del año 1999, tras juramentarse, Chávez convocó la elección de los miembros de la Constituyente. Se trataba de aprovechar la fuerza del mandato popular que lo acababa elegir presidente en diciembre de 1998 y de iniciar una reforma constitucional que lo entronizase en el poder. Esperar para más tarde era un riesgo, pues su popularidad podía verse afectada por el desgaste propio de la acción de gobierno. Similarmente, en el 2008, tras obtener un triunfo importante en 17 gobernaciones y en la mayoría de las alcaldías, Chávez decide, casi inmediatamente después de conocerse los resultados, que el Poder Legislativo inicie el trámite de la enmienda constitucional. Al igual que hace 10 años, Chávez no quiere perder la oportunidad que le da el alto resultado electoral obtenido, a sabiendas de que en los cuatro años que le restan de mandato, no va a tener una oportunidad mejor y de que para el 2010 podría someterse a un nuevo referendo revocatorio. Si este último, por casualidad, se diera en su contra, Chávez, con la reforma ya bajo el brazo, pudiera lanzarse a la reelección dos años más tarde. Como podemos observar, diez años después, la historia se repite. Basta por ver si los venezolanos, somos capaces de tropezar dos veces con la misma piedra.


Luis López Mendez

El Universal