domingo, 21 de diciembre de 2008

Un error histórico



Ya es un hecho que Chávez nos impondrá un referendo inconstitucional con el sólo propósito de curarse en salud cuatro años antes de que venza su periodo presidencial, asegurando, cree él, su reelección en 2012. Soñar no cuesta nada y Chávez pagará caro el error de ignorar la voluntad popular manifestada el 2D. Desde el punto de vista de estrategia política, la convocatoria a un referendo en fecha tan cercana a dos derrotas electorales, es un paso en falso.


Más aún, es una burla después del resultado del 2D, someter otra vez a referendo lo que ya le fue negado por el voto popular. No hay justificación moral ni política para ignorar lo que ya el pueblo sentenció ¿De qué sirven, entonces, los procesos electorales dentro del entorno democrático si el régimen decide ignorar los resultados y se comporta como si hubiese obtenido el favor popular? ¿Cómo se atreve Chávez a preguntar, de nuevo, sobre lo que ya obtuvo respuesta inequívoca? ¿Cómo se atreve a descalificar públicamente a quienes fueron electos gobernadores y alcaldes en abierta oposición a sus candidatos? ¿Cómo se atreve a desmantelar alcaldías y gobernaciones para convertirlas en cascarones vacíos, negándole a los ciudadanos el derecho de que los gobiernen eficientemente quienes recibieron la mayoría de los votos? Todas estas acciones por parte del régimen, no hacen sino reforzar la tesis de algunos en el sentido de que este gobierno no podrá ser sustituido mediante los votos ciudadanos. De allí hay sólo un paso a la abstención electoral y a la convicción de la necesidad de aceptar pasivamente la imposición de un régimen totalitario o a la conspiración y el golpe de Estado, como respuesta a la violación previa, por parte del régimen, de las reglas básicas de la democracia. Estas opciones son la negación del sistema democrático que requiere, para su subsistencia, que se confíe en que el sistema electoral pueda cambiar gobiernos de manera pacífica y que los ciudadanos y las instituciones estén dispuestos a defender los resultados electorales mediante las acciones que sean necesarias.

Los ciudadanos debemos reconocer que el referendo con el cual se nos amenaza es mucho menos difícil de ganar que las elecciones regionales. Se trata simplemente de ratificar el “No” que ya votamos el 2D. No habrá divisiones en la oposición como lo hubo en las elecciones regionales. No habrá dificultad para crear una gran reacción nacional a favor del “No”. Será fácil crear un frente político coherente. Toda la oposición, y parte importante del chavismo, votará en contra del continuismo y de la reelección perpetua. Lo que debemos cuidar son los votos y los testigos. Debemos rescatar el rol de organizaciones como Súmate, Es Data, La Colina, Hagamos Democracia y Ciudadanía Activa, entre otras. Tenemos que entrenar a los miembros de mesa y a los testigos. Hay que llenar bien las actas y obtener copia de éstas. Los partidos deben dejar de lado los intereses pequeños y colaborar entre ellos y sobre todo aceptar la ayuda de organizaciones como Súmate, sin permitir desencuentros que no hacen sino favorecer a los enemigos de la democracia.

Con buenos testigos no hay trampa electoral posible.

Hay que evitar retrasos en las aperturas de las mesas. Asegurarse de que se cierren a la hora señalada, salvo que haya electores en cola. Este referendo sólo se pierde si permitimos la trampa por exceso de confianza, por falta de interés o por negarnos a colaborar todos entre todos.

Los defensores de la democracia tenemos la obligación de luchar todos unidos, para impedir que las fuerzas del retroceso nos escamoteen una victoria segura.